La más hermosa niña del mundo
puede dar sólo lo que tiene para dar.
Música para pastillas y mucha cuchillería.
Música para pastillas y mucha cuchillería.
¡Pará, mi
amor, esto está muy Shangai!
Roqueros bonitos, educaditos.
Con grandes gastos, educaditos.
Emboquen
el tiro libre,
que los buenos volvieron
y están rodando cine de terror.