Lo juro por mi pellejo:
para mí dios es mi vieja.
Aquel amor tan fugaz,
que en ese cuarto de hotel
se declaraba inmortal.
Otro tabaco encendido
para un cuento bien parido.
Otro bondi que ellos dejan escapar
aprendiendo poco a poco,
dando al tiempo su lugar
Entradas más recientes
Entradas antiguas
Inicio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)