Déjame decirte que las palabras son algo mágico pero que
también la magia se vale por sí misma para hablar. Ocurre cuando siente la
poesía de los sentidos. Cuando tu mirada choca con la suya, defines lo
increíble, lo memorable. Marcas la diferencia entre lo que es y lo que no.
Entre sentir y gozar. Entre hablar de felicidad, y palparla.